Las Medias De Compresión Pueden Ayudar Con El Síndrome De Taquicardia Ortostática Postural¿Sueles sentirte aturdido o mareado? ¿Sufres palpitaciones inexplicables y dificultad para respirar? Tal vez es hora de consultar a tu médico, pues podrías estar sufriendo el Síndrome de Taquicardia Ortostática Postural (STOP).

Es posible que nunca hayas oído nada sobre esta enfermedad, pero en los años 40 este síndrome ya había sido descrito. Por lo tanto no es nuevo, simplemente no se habla mucho de él.

¿Qué es el Síndrome de Taquicardia Ortostática Postural? 

Es una combinación de síntomas causada por intolerancia ortostática. Una persona que sufre esta enfermedad no puede tolerar el cambio de posición de supino a erguido. Este cambio de posición provoca una disminución repentina en la presión de la sangre, que causa un aumento en el ritmo cardíaco. Esta enfermedad puede ser muy debilitante e impedir que la persona realice sus actividades diarias. Algunos autores dicen incluso que esta enfermedad puede robarte la juventud, porque cuando comienza en la adolescencia, no puedes disfrutar tu juventud, pues te quedarás en casa o en el hospital la mayoría de los días. El STOP  puede aparecer en cualquier persona a cualquier edad. La mayoría de los individuos afectados son mujeres de entre 15 y 50 años de edad. Puede ser desencadenada por un trauma, una infección viral, un embarazo o una cirugía mayor.

Síntomas del Síndrome de Taquicardia Ortostática Postural (STOP)

  • Rito cardíaco elevado (más de 120 latidos por minuto)
  • Frecuentes ganas de orinar
  • Anormal descenso del nivel de azúcar en sangre (Hipoglucemia reactiva)
  • Mareos y Desmayos
  • Náuseas
  • Dificultad para respirar
  • Visión borrosa
  • Dolor en los ojos
  • Síncope
  • Dolor de cabeza
  • Hormigueos en las piernas
  • Adormecimiento en palmas  y plantas de los pies
  • Insomnio
  • Aturdimiento
  • Síntomas gripales
  • Sudoración
  • Calor y fatiga

 

Tratamiento para la Taquicardia Ortostática postural

El objetivo del tratamiento  es aliviar el bajo volumen sanguíneo y tratar los problemas  circulatorios que causan los síntomas. El tratamiento habitualmente es una combinación de medidas que incluyen las siguientes:

Aumentar el consumo de sal. El nivel de sodio en sangre juego un papel crucial en el  mantenimiento de  la presión sanguínea normal. Es el responsable de mantener un equilibrio en los  fluidos del cuerpo. El sodio afecta la presión sanguínea al regular el volumen de fluidos del cuerpo. Cuanto más sodio haya en tu cuerpo mayor será el volumen de fluidos y mayor será la presión sanguínea.

Aumentar la ingesta de fluidos. El aumento de la ingesta de fluidos, especialmente antes de levantarte por la mañana puede ayudar a aumentar la presión sanguínea. Se recomienda beber 2 vasos llenos de agua  antes de levantarse.

Usar medias de compresión.  Cuando nos levantamos, la sangre es empujada hacia las extremidades inferiores por la gravedad, disminuyendo la cantidad de sangre que es enviada de regreso al corazón. En consecuencia, el corazón late más rápido para poder suministrar suficiente sangre a todo el cuerpo.  Las medias de compresión ayudarán a empujar la sangre de regreso al corazón aumentando el volumen que el mismo recibe. El corazón no tendrá que aumentar su ritmo para poder satisfacer las demandas del cuerpo. Marcas comprobadas como Therafirm y Mediven son bien conocidas por ayudar a mejorar la circulación sanguínea, debido a la presión que ejercen en las extremidades inferiores.

Evitar las comidas pesadas y el alcohol. Una comida pesada puede provocar Hipotensión Ortostática Post Prandial. La misma es causada por el aumento del flujo  sanguíneo hacia el tracto gastrointestinal y la secreción de insulina como respuesta a una dieta alta en carbohidratos. Esta afección puede empeorar con la ingesta de alcohol.

Dormir con la cabecera de la cama elevada. Algunos estudios demuestran que dormir con la cabecera de la cama elevada mejora la tolerancia ortostática. Con esta posición, la caída de la presión sanguínea al levantarte se reducirá.

Todos los tratamientos mencionados anteriormente deben seguirse sólo luego haber consultado un médico, y algunos pueden no ser recomendables si tienes otras enfermedades. Tu médico podría prescribirte medicamentos para aumentar la presión sanguínea o regular el ritmo cardíaco. Lo mejor siempre es buscar un consejo médico cuando sientes que algo no está bien en tu salud.